A pesar de que la campaña norteamericana está más que reñida entre Barack Obama y Mitt Romney, uno de los temas que más interesa a la prensa y a los ciudadanos es la elección del vicepresidente republicano. En los últimos días, con los rumores de que ya lo tenían decidido, se han vuelto a disparar las quinielas. Y algunos nombres han empezado a sonar con más fuerza.
El equipo de
Romney for President desmintió esta semana que ya se hubiera tomado una decisión, aunque sí
anunció quiénes van a ser los
líderes del equipo que acompañará al vicepresidente en su candidatura.
Randy Bumps servirá como director de operaciones y
Kevin Sheridan lo hará como director de comunicación.
Algunos miembros del partido republicano, como el senador de Tennessee,
Lamar Alexander, creen que
anunciar al candidato a vicepresidente en los próximos días podría darle ciertas ventajas a Romney, ya que tendrá más tiempo para perfilar la candidatura y tendría un “sustituto” para la multitud de eventos y mítines a los que tiene que hacer frente en los próximos tres meses.
Sin embargo, la
historia no está en este lado. Repasando las decisiones de anteriores presidentes,
ninguno anunció quién iba a acompañarle en la boleta con más de 20 días de antelación a la apertura de la Convención Nacional del partido correspondiente. Incluso algunos lo hicieron durante la misma convención, como Reagan en 1980 cuando eligió a Bush, o el mismo Bush en 1988 cuando se lo propuso a Quayle.
Antes o después Romney tendrá que elegir a su compañero de fórmula y los candidatos más firmes acaparan los análisis y artículos de opinión de los principales diarios.
The New York Times parece apostar por
Tim Pawlenty, gobernador de Minnesota hasta 2011, al que le dedicaron
un perfil destacando su sencillez y disposición. También siguen sonando nombres como
Rob Portman, senador de Ohio,
Paul Ryan, representante de Wisconsin, o
Kelly Ayotte, senadora por New Hampshire.
Pero el protagonismo de la última semana se lo ha llevado Condolezza Rice, ex secretaria de Estado en la Administración Bush, que, según algunos miembros del partido y medios de comunicación, podría ser la elegida. Aunque desde la Universidad de Stanford, donde Rice es profesora, han negado su interés en ser vicepresidenta, muchos apuestan por ella. Condolezza aportaría a Romney experiencia en la gestión política y supondría un toque de atención a todos aquellos que acusan al candidato de olvidarse de las minorías del país. Con Rice, al menos, las mujeres y los grupos de raza negra podrían llegar a cambiar esta percepción.
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