Perjudicado por haber quedado segundo en las elecciones primarias de Carolina del Sur, el empresario y exgobernador Mitt Romney ha pasado en la noche del lunes al ataque en un debate de candidatos republicanos en la localidad de Tampa, tratando de retratarse como un eficiente empresario ajeno a los resortes del poder de Washington, frente a la extensa carrera de congresista y lobbista de Newt Gingrich. Este último goza de una ligera ventaja en las encuestas de Florida, que celebra sus primarias el próximo 31 de enero. En ese Estado hay en juego 50 delegados, de los 1.144 que un candidato necesita para ganar.