Estados Unidos irrumpió ayer en la crisis desatada por la expulsión de la activista saharaui Aminatou Haidar y pidió que se respeten sus derechos.
La declaración fue interpretada como un espaldarazo por los seguidores de la independentista en huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote para poder regresar al Sáhara Occidental.