
Las clases de inglés están a cargo de un equipo de profesores nativos, los cuales imparten de 3 a 4 horas diarias de clase repartidas en dos sesiones para no saturar a los niños.
El primer día se realiza una prueba de nivel que ayuda a clasificar a los participantes en el nivel de inglés correspondiente, permitiéndoles aprovechar al máximo los cursos y la convivencia en actividades con los profesores. Los diferentes niveles garantizan el máximo rendimiento.
Todas las mañanas los profesores realizan divertidos juegos y actividades en inglés, lo que hace aún más llevadero y ameno el aprendizaje. Dichas actividades se basan en juegos, vídeos, teatro, canciones, etc. y se inspiran en el tema central del día, con el único objetivo de que los niños hablen en inglés. Se corrigen sus errores y aprenden cada día un nuevo vocabulario y frases, consiguiendo una correcta utilización del idioma.