El Partido Republicano se ha tomado la revancha por partida doble. Un año después de la victoria de Obama, los conservadores barrieron en el estado de Virginia (que eligió a su primer gobernador republicano en ocho años, Bob McDonnell) y se adjudicaron incluso el bastión demócrata de Nueva Jersey (donde el aspirante Chris Christie desbancó al gobernador Creigh Deeds).
El portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, restó de antemano importancia a los resultados electorales en los dos estados alegando que "no se puede extraer ninguna conclusión de lo que ocurrirá de aquí a un año". El presidente del Comité Nacional Republicano, Michael Steele, interpretó sin embargo los resultados como "un varapalo contra el presidente".