En un signo de continuidad con la administración Bush, Barack Obama ha decidido no firmar el tratado internacional que prohíbe las minas antipersona.
La decisión, anunciada el martes por sorpresa y con escasa publicidad por un portavoz del Departamento de Estado, decepcionó a organizaciones pro derechos humanos y mantiene a Estados Unidos apartado de sus aliados de la OTAN que sí han firmado el tratado. Estados Unidos considera que comprometerse a la prohibición total de las minas antipersona - que causan la mutilación y muerte de niños e inocentes, incluso años después de terminadas las guerras-no responde a sus intereses militares.