Se acabó la hora del Gobierno, es la hora de los bancos. Así se podría resumir la reunión que hoy ha mantenido el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, con los principales directivos de la banca de Wall Street y en la que les ha exigido "un esfuerzo extraordinario" para contribuir a la recuperación económica.
En una situación de crisis, con una tasa de desempleo del 10%, y después de las ayudas de rescate promovidas por la Administración Obama para solventar la mala gestión de los banqueros, cuyos jugosos bonos anuales han provocado un escándalo mundial, el presidente estadounidense espera que las entidades bancarias abran de nuevo el grifo de la financiación empresarial.