El presidente norteamericano, Barack Obama, telefoneó a las 17:00 horas (GMT) tanto al jefe del Estado iraquí, Jalal Talabani, como al primer ministro Nuri al Maliki, para trasladarles personalmente sus condolencias por la brutal masacre perpetrada en Bagdad en la que murieron 132 personas.
Obama reiteró en su conversación el compromismo americano en la seguridad del país árabe. El doble atentado ocurrió precisamente en una de las áreas que se consideran más seguras, la «zona verde», que alberga la mayoría de los edificios gubernamentales y las sedes diplomáticas de los países extranjeros.