El próximo 10 de diciembre, Barack Obama viajará a Oslo para recoger su Nobel de la Paz, un premio a la esperanza que despertó su elección hace un año, esperanza que, tras ocho meses en el poder, lucha por mantenerse viva.
"Nunca nos olvidamos de lo que nos impulsó a presentarnos", recordaba estos días David Plouffe, director de la campaña electoral del ahora presidente, "Como decía Barack, el sueño por el que habían luchado muchas generaciones se estaba perdiendo".