Las Fuerzas Armadas de EE.UU. -por primera vez desde que prescindieron del servicio militar obligatorio en 1973, tras la guerra de Vietnam- han logrado cumplir con creces sus objetivos anuales de reclutamiento pese a las grandes posibilidades de que los nuevos jóvenes en uniforme sean destinados a frentes de guerra.
El Pentágono reconoce que la recesión económica, junto a otros factores como mayores bonos de alistamiento, han hecho posible un éxito no registrado en 36 años.